Por Sol Tejada

Gerente Asuntos Indígenas (Antropóloga PHD) Pacto Ambiente

Luego de llevar adelante  varios Procesos de Consulta Indígena (PCI),  el Servicio de Evaluación Ambiental  (SEA), a través de la Unidad de Asuntos Indígenas (UAI),  generó una serie de  documentos con los cuales se ordenaron y normalizaron cada una de las etapas que conforman los PCI, haciendo más eficiente el desarrollo de las consultas, aunque no siempre de manera eficaz. Existen una serie de factores que pueden ser cruciales para  que estas instancias tengan mayores posibilidades de alcanzar el éxito que se discutirán en este documento.

 

  1. LA INFORMACIÓN PREVIA QUE LAS COMUNIDADES TENGAN SOBRE EL EIA: PREPARAR A LA COMUNIDAD PARA EL DIÁLOGO

Existen ciertos elementos que deben ser analizar de manera que  permitan mejorar el diálogo con las comunidades ya que  algunos de ellos  se relacionan principalmente con la falta de espacios de conversación e intercambio de ideas y propuestas entre las comunidades indígenas y otros actores involucrados tanto  desde el Estado como desde el ámbito privado.  Si bien las comunidades indígenas han ido ganando ciertos espacios, sobre todo a partir de la ratificación del Convenio 169 de la OIT, aún falta un ámbito de diálogo permanente en el cual las comunidades puedan expresarse siempre que lo necesiten y lo consideren relevante, de manera que  se generen conversaciones permanentes, que puedan generar confianza y empatía entre las partes.

En este sentido, todas las consultas que se realizan y los diálogos que se generan, son precedidos  con objetivos específicos que tienen que ver con proyectos de inversión o guardan relación con actos administrativos que afectarán a las comunidades. Es decir, se realizan consultas por el ingreso del EIA, por la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas y otras instancias puntuales.

Por lo tanto, cuando se genera esta instancia donde las comunidades pueden tener a las autoridades enfrente, se  hace evidente una  especie de “urgencia de peticiones, reclamos y desahogo”, que hace que las reuniones se “entrampen” en discusiones que poco tienen que ver con la evaluación ambiental.  Y esto no solo sucede en el PCI, sino  también  en las instancias de relacionamiento comunitario que tienen las empresas que se presentan en los diversos territorios y que buscan generar Planes de Desarrollo  Comunitario. Pero eso es un tema que las empresas deben despejar rápidamente de manera que se puedan plantear los objetivos de trabajo entre ambas partes de manera expedita.

El hecho es que el PCI tiene un propósito específico que busca discutir las medidas de mitigación, compensación y restauración a partir del reconocimiento de un impacto en el o próximo al territorio indígena o a las poblaciones protegidas, por lo tanto la discusión debería centrarse en estos temas.

Ahora bien, existen varios puntos anteriores a esta discusión que debería zanjarse:

  • Qué informar: la información básica que se le entrega a las comunidades. La labor debe ser precisa en brindar  información  tan básica como qué es el SEA, qué labor cumple, cuáles son los pasos que se deben seguir  en cada uno de los proyectos. Es frecuente, y muchas veces erróneo,  pensar que la comunidad conoce el trabajo del SEA y distingue entre este servicio público y la empresa privada cuyo proyecto está siendo evaluado. Esto no siempre es así.
  • Cómo informar: lenguaje apropiado. La primera reunión informativa de cualquier proyecto convoca a gran parte de los habitantes de la localidad, determinando la credibilidad de la empresa, la manera en que se posicionarán los líderes comunitarios frente al proyecto y el interés que pueda tener  la comunidad en trabajar conjuntamente con la empresa a través de su relacionamiento comunitario.

1.3 Cuándo informar: La importancia de las reuniones previas.  Es de vital importancia que al momento de comenzar un PCI la comunidad conozca  el proyecto para  tener ciertas claves en relación a los impactos que se producirán.  No siempre la comunidad tendrá claro cuál es el proyecto del que se está hablando y tendrá presente las reuniones realizadas.  Esto suele no ser así, ya que las personas recuerdan solo los grandes titulares como “el proyecto de la Línea” o  “el proyecto de los paneles (solares)”, sin tener mayores detalles.

  1. ESTABLECIMIENTO DE LOS ALCANCES DE LOS PROCESOS DE CONSULTA INDIGENA

 

Es imprescindible informar sobre los alcances del Proceso de Consulta indígena  a las comunidades que participan en ellos, ya que esto determinará, entre otras cosas, el éxito o el fracaso del proceso y las relaciones posteriores entre la empresa y la comunidad.

Esta aseveración, parece exagerada pero no lo es, y tiene sentido cuando se retoma lo que se plantea al principio de este artículo, en relación a  la falta de espacios permanentes de diálogo e intercambio de opinión entre el Estado y las comunidades indígenas, lo que hace que estas últimas se tomen estos espacios para realizar todo tipo de solicitudes. Si bien las participaciones ciudadanas tienen más de 20 años de historia en Chile, el estatus que han adquirido las comunidades indígenas a raíz de la ratificación del  Convenio 169 ha hecho que ciertas demandas resurjan con mucha más fuerza que antes, pues ha habido un cierto desbalance entre las expectativas de las comunidades y las respuestas dadas desde el Estado.

Una manera que los Procesos de Consulta indígena puedan llevarse delante con la legitimidad necesaria y permitan achicar la brecha de descontento y desconfianza, es que las comunidades sepan qué se puede y qué no se puede discutir, lo cual es clave para cumplir con las expectativas que pueda haberse generado la comunidad.

Es necesario que la comunidad  comprenda cabalmente  qué es el Proceso de Consulta indígena, para qué sirve, cuál es el origen del mismo y  cuáles son sus alcances.  En primer lugar, se debe ser completamente transparente  en relación a lo que no se discute en un Proceso de Consulta indígena, y esto incluye  reclamaciones territoriales (históricas o actuales), compensaciones debido a impactos acumulativos[1] (el mismo titular o de otro titular), la relación de la empresa con otras comunidades cercanas (con impactos diferentes y por lo tanto con compensaciones diferentes), entre otras cosas.

¿Qué es lo que sí se discute entonces? Los impactos que se generan en la comunidad, ya sean reconocidos por el titular o por el SEA durante la evaluación. En el PCI, las medidas pueden ser mejoradas o replanteadas y son motivo de largas discusiones, ya que las comunidades ven en esta instancia, la oportunidad de solicitar compensaciones que no siempre son acordes a las afectaciones.

 

  1. RECONOCIMIENTO DE LOS IMPACTOS AMBIENTALES

3.1  Afectación directa y susceptibilidad de afectación directa

El Convenio 169 de la OIT señala que para realizar la  Consulta Indígena, el proyecto debe  tener la capacidad de afectar directamente a la comunidad indígena. En el artículo 7 de RSEIA (¿?) esta afectación es definida como  “un impacto significativo y específico sobre los pueblos indígenas en su calidad de tales, afectando el ejercicio de sus tradiciones y costumbres ancestrales, prácticas religiosas, culturales o espirituales, o la relación con sus tierras indígenas”

Además, se entiende que cada vez que ocurra alguno de los efectos, características o circunstancias del artículo 11 de la Ley 19.300  se produce la afectación directa mencionada en el artículo 6 del Convenio 169, por la cual es necesario realizar las consultas correspondientes. Se debe destacar que para la Ley 11.900  existe afectación directa en el caso de cada uno de los numerales, pero para el Convenio 169, basta con la “susceptibilidad de afectación directa”(SAD), es decir, que cabe la posibilidad de que esa población sea afectada. Esto no es menor, pues hace referencia a esta afectación en el artículo 85 del Reglamento del SEIA puntualizando a tres de los seis impactos letras c), d) y f). El artículo 11 establece las afectaciones que generan o presentan a lo menos uno de los efectos, características o circunstancias.

Dadas las características de la población indígena, las afectaciones más frecuentes se relacionan con la alteración de los sistemas de vida y costumbres y la afectación al patrimonio, sobre todo el patrimonio histórico y arqueológico. Entendiendo  que patrimonio son los bienes tangibles (objetos, construcciones, lugares) e intangibles (lenguaje, costumbres, creencias, conocimientos particulares) que son legados desde los antepasados y que han construido una historia particular.  Es la herencia que incluye la cosmovisión de un grupo, su forma de ser, de hacer las cosas y de vivir la vida. Tomando en cuenta esta definición, se debería incluir -cuando se trata de poblaciones indígenas- el patrimonio dentro de los sistemas de vida. Sería un gran avance en estos temas que el SEA generara  una guía de evaluación estrictamente indígena, ya que la guía actual no es capaz de abarcar  estas particularidades en ese ámbito.

Dentro de estas particularidades, es de suma relevancia tener en cuenta el territorio que utilizan las comunidades ya que allí se realizan manifestaciones culturales propias de la población indígena, las cuales pueden estar asociadas a una red, circuito, trazado, entre otros, vinculadas a una expresión cultural determinada, como por ejemplo, procesiones, caravaneos, y  floreos, entre otros. Asimismo, se debe considerar dentro de estos territorios, aquellos sitios relacionados con la obtención de materias primas necesarias para la  elaboración de elementos presentes en las distintas actividades tradicionales (empajado de techos en sitios ceremoniales, limpia de canales), medicinales (plantas y hierbas)  y de subsistencia (recolección de algarrobo).  Estos sitios no necesariamente estarán localizados en las proximidades de la comunidad,  no obstante, dichos sitios deben ser considerados ya que su afectación  se relaciona directamente con  los modos de vida y costumbres.

3.2  Características constitutivas de la población indígena

Para poder tener en claro las afectaciones a los modos de vida y costumbres, es necesario identificar  aquellas características constitutivas asociada a los sistemas culturales, las cuales deben dividirse en subsistemas –social, económico, etc.-  para poder facilitar el análisis de los impactos,  de manera que se puedan ir puntualizando los impactos en cada uno de ellos. Es importante tener en cuenta que estos subsistemas se relacionan y entrecruzan infinitas veces, por lo tanto los impactos también tienden a generar cambios en cadena.

La ley  19.253, ley indígena, en su art. 1 reconoce que “los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura.”

Tal como lo dice este artículo, las poblaciones comparten un espacio territorial común, el cual determinará la interacción entre sus miembros y con otros grupos, estableciendo relaciones sociales, económicas, religiosas y culturales que contribuyen a configurar la identidad cultural y a determinar la pertenencia respecto de un grupo particular, asociado a un territorio, donde los intereses comunitarios y los sentimientos de arraigo están presentes en el tejido comunitario. La comunidad para la cosmovisión indígena lo es todo, pues es el núcleo desde donde se desarrollan las personas, desde  donde continúan su pasado, y reproducen su sistema de vida en conjunto con los otros miembros.

El antropólogo mexicano Floriberto DÍaz señala que la comunidad se define más allá de sus aspectos físicos o funciones básicas “No se entiende una comunidad indígena solamente como un conjunto de casas con personas, sino personas con historia, pasado, presente y futuro, que no sólo se pueden definir concretamente, físicamente, sino también espiritualmente en relación con la naturaleza toda.”[2]

Estas características constitutivas, que juntas conforman un sistema, tendrán su expresión en los  subsistemas sociopolítico, económico y religioso, insertos dentro del sistema sociocultural, que los distinguen de la población no indígena.

Para poder evaluar los impactos, se debe tener presente en todo momento que  la expresión tangible, estará constituida por aquellos elementos materiales de una cultura determinada, mientras que la expresión intangible, estará dada por los elementos no materiales de esa cultura, correspondiendo a las esferas de pensamiento que reflejan un sistema de comportamiento.

 

 

Subsistema Descripción
Socio-político Grupo de características e instituciones que son distintivas de un pueblo y que dan cuenta de su continuidad histórica. Algunos aspectos de la organización social son la división de roles de género, las divisiones generacionales, las relaciones de parentesco, la lengua, continuidad de ocupación del territorio.
Organizaciones representativas del pueblo. Son las  instituciones que tienen las poblaciones para elegir a sus autoridades o representantes. Incluye  mecanismo de toma de decisiones, ejercicio de justicia, establecimiento de reglas y formas de cohesión social.
Económico Es la relación de la comunidad  con su entorno, por lo que también están ligadas a su identidad, a su continuidad histórica y, especialmente, a la conexión con su territorio, el uso del suelo, de los recursos naturales, utilización de tecnologías ancestrales, entre otros. Aquí se incluyen las  prácticas y costumbres ancestrales relacionadas a la reproducción de las actividades de subsistencia como las  agrícolas, pecuarias y pirquineras. También se debe indagar acerca de la antigüedad de las costumbres, prácticas y tecnologías relacionadas, así como cambios y continuidades.
El uso del territorio y de los recursos naturales es un tema que nos debe permitir conocer si la población usa el territorio de acuerdo a ciertos patrones culturales y sociales que los distinguen, los cuales deben indicarnos cómo utilizan y gestionan el territorio. Esto también debe proveer información acerca del valor social, cultural y económico que tiene el territorio para el pueblo.
Religioso Determina como la población organiza su conocimiento acerca del universo, el mundo, la naturaleza que lo rodea. En general la religión rige y organiza el conocimiento establecer valores y normas que guían las prácticas cotidianas, así como prácticas ancestrales asociadas a la vida en comunidad. . Además existen prácticas particulares en las prácticas religiosas que se materializan en las ceremonias y rituales.

 

A partir de la revisión de las características constitutivas de la población indígena, se debe determinar si corresponde o no reconocer impactos ambientales, y si corresponde, es necesario hacer un análisis que permita ir desde lo intangible a lo tangible, para buscar desde ahí, medidas ambientales que se correspondan con los impactos.

Evidentemente no siempre se puede hacer esta relación, pero si es importante empezar a trabajar, desde los EIA, la manera de establecer ciertos lineamientos que permitan ordenar y jerarquizar los impactos en la población o territorio indígena y en esta misma línea que se puedan discutir jerarquías de mitigación.

Dado lo complejo que resulta definir cuáles son las medidas que puedan hacerse cargo de los efectos sobre la población indígena, se recomienda considerar mecanismos participativos que permitan identificar y consensuar con ellos mismos las medidas a implementar, para contextualizarlas a la realidad cultural de cada grupo.

 

  1. MEDIDAS AMBIENTALES ADECUADAS A LOS IMPACTOS.

Las medidas ambientales en relación a los impactos sobre la población indígena son sumamente complejas de definir, pero es necesario que estén directamente relacionadas con el impacto, valga la redundancia. El establecimiento de un Plan de Medidas para esta población requiere un análisis diferenciado debido a sus particularidades y su entorno. Para poder hacer que este  Plan de Medidas se ajuste a la realidad,  debemos hacer un análisis de las afectaciones pero también buscar un ancla en donde el correlato tangible permita trabajar desde una línea de propuestas concretas con la comunidad.

Esto tiene un sentido práctico, que puede llevar a tener mesas de trabajo más productivas a la hora de dialogar con la comunidad, ya que es necesario tener un punto de apoyo común desde donde partir. Por ejemplo, ¿es factible presentar medidas de mitigación si se declara “afectación al Newen[3]” en un proyecto hidroeléctrico? Probablemente no,   pero sí podemos hacer un ejercicio de asociación en donde la afectación sea “Alteración de los espacios ligados a ritos y prácticas religiosas”, en los que se pueda buscar ciertos correlatos materiales.

Si se reconoce un impacto ligado a “Afectación a la cosmovisión “, como empresa no solo reconozco un impacto, sino que estoy reconociendo la afectación sobre “un conjunto de creencias, valores y sistemas de conocimiento que articulan la vida social de los grupos indígenas” por lo tanto, ¿sería posible mitigar o compensar esto? En realidad no. Por lo tanto, para hacer del Proceso de Consulta Indígena un proceso viable, es necesario establecer, puntualmente, que se entiende por cosmovisión y cómo eso se traduce en medidas posibles de concretar y hacer de esta manera que la comunidad pueda  llevar adelante procesos de diálogo interno en donde se logre la construcción y consolidación de las solicitudes de mitigación que consideren pertinentes, siempre en sintonía con los impactos.

Esta manera de encarar los impactos, tiene dos objetivos principales, el primero es que los actores que participen en el PCI tengan claros los impactos y el correlato entre la afectación y las medidas de manera que las mitigaciones se establezcan justamente  y valga la redundancia, para mitigar algo que se afectará  y  no que se terminen tomando medidas que en realidad parten desde necesidades que tienen las comunidades históricamente y que nada tienen que ver con el proyecto.

Evidentemente existen impactos como los relacionados como temas arqueológicos, por ejemplo, que a pesar de ser críticos en muchos sentidos, tienen un correlato material lo que facilita la toma de decisiones en relación a las medidas. No solo se debe contemplar un exhaustivo plan de manejo sino que además se pueden trabajar con la comunidad y con expertos para  poner en valor los materiales arqueológicos, generar documentación y material audiovisual en relación a los diferentes tipos de materiales de la zona. Otra manera efectiva para trabajar temas arqueológicos es colaborar en ciertas mejoras de infraestructura  si existe una sala de exposiciones local, etc.

También existen impactos que son más graves y más específicos de problemáticas indígenas. Por ejemplo,  la ubicación de los tranques de relave mineros en lugares donde interfieran –en el futuro y a través de la acumulación constante de material-  con las ceremonias de solsticio de invierno, que dan inicio a nuevos ciclos de renovación y vida y que regulan las cosechas y las siembras. ¿Cómo podríamos mitigar o compensar esto? En este caso específico solo  trasladando la ubicación del relave, pues esta ceremonia es de tal relevancia, que regula la vida indígena y sus ciclos vitales.

Por último, un ejemplo menos complejo pero siempre presente en el trabajo con las comunidades indígenas, se relaciona con afectaciones relacionadas con sitios en donde se llevan a cabo actividades de crianza. En estos casos, se puede  proponer el desarrollo de una plan de desarrollo pecuario sustentable, apoyando la labor de los crianceros, entregando asesoría técnica,  atención veterinaria, entre otros.

La idea de estos ejemplos puntuales, tiene que ver con la necesidad de salir de esta especie de caja de “soluciones instantáneas” que los titulares han ido desarrollando con el tiempo y mirar desde afuera los impactos puntuales generados por los diferentes proyectos. Es momento de comprender que las comunidades indígenas deben mirarse y analizarse desde otra perspectiva, pues son poblaciones con lógicas diferentes, estructuras sociales y de organización que deben evaluarse desde un tejido  que sostiene a la comunidad. Es necesario considerar también que  los territorios y espacios sagrados fundamentan el pensamiento indígena, lo sostienen y son el  entramado de las relaciones y la vida.

Por último, es importante recordar  que el Proceso de Consulta Indígena   es un mecanismo  mediante el cual se busca llegar a acuerdos en relación a las medidas propuestas por los titulares, por lo tanto, para poder llegar a este propósito, es importante procurar que exista diálogo,   entendimiento, buena fe y apertura para comprender las demandas y requerimientos. Es necesario enfatizar que la consulta indígena sólo es la primera puerta de relacionamiento con las comunidades, y que esa puerta se debe mantener abierta durante todo el desarrollo del proyecto.

Bibliografía:

  • Nº 169 Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo
  • Ley Indígena N° 19.253
  • Ley Sobre Bases Generales del Medio Ambiente N°19.300
  • Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Decreto Supremo Nº 40 del 12 de agosto de 2013 del Ministerio del Medio Ambiente.

 

  • AGUILAR CAVALLO, Gonzalo.La aspiración indígena a la propia identidad. Universum [online]. 2006, vol.21, n.1 [citado  2016-09-29], pp.106-119. Disponible en: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-23762006000100007&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0718-2376.  http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762006000100007.

 

[1] Es el Impacto Ambiental ocasionado por proyectos desarrollados o por desarrollarse en un espacio

de influencia común, los cuales pueden tener un efecto sinérgico. Los impactos acumulativos pueden ser resultados de actuaciones de menor importancia vistas individualmente, pero significativas en su conjunto.

[2] Floriberto Díaz, “Comunidad y Comunalidad” texto inédito, 1995

[3] La idea mental u ontológica que tienen los mapuche sobre Dios, es asimilable a la de newen, que en mapudungun es energía.

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