Alex Ramos, Socio Director Pacto Ambiente

Como se sabe, Chile posee recursos incomparables en materia de recursos naturales para la generación de energía de manera sustentable. En el norte del país tiene una radiación solar importante donde los factores de planta se elevan por sobre el 40% (mapa solar) en las zonas más beneficiadas, Incluso hay sectores en la V y RM, donde existen proyectos que, teniendo menor factor de planta, de todas formas son viables técnicamente.

En el caso del recurso viento, este también es un recurso generoso en nuestro país. En este caso la zona donde los factores de planta viabilizan técnicamente el desarrollo de éstos proyectos  es más extensa que para las tecnologías solares de generación. Es así como la 8va región se ha ido transformando en un gran polo de desarrollo de este tipo de proyectos, como también lo ha sido la 4ta región.

Las minihidro por su parte, es otro gran recurso para la generación de energía, las que se concentran más bien en la zona sur de nuestro país.

Otra ventaja geográficapara este tipo de tecnologías es que la distribución de los recursos renovables para el desarrollo de energía están bien distribuidos en el país (con cierto predominio en la zona norte, donde existe potencial solar y eólico sin dejar de mencionar la geotermia, la que va bastante más atrás que las dos anteriores.

Ahora bien, ya hemos repasado el potencial de Chile en materia de ERNC y es de Perogrullo referirse a las ventajas de éstas tecnologías de generación en términos ambientales, donde está su principal virtud debido a sus bajos impactos en términos de emisiones. No obstante lo anterior, como cualquier otra iniciativa no están exentos de impactos, siendo los más importantes el uso de suelo, la afectación visual, el efecto sobre la fauna y otros menos conocidos como el “shadow Flicker” efecto que los parques eólicos ya están comenzando a evaluar debido a que la experiencia internacional lo establece como un impacto importante. Lo anterior ha hecho que incluso este tipo de proyectos experimenten la oposición de las comunidades donde se desarrollen, así que tampoco se hace fácil avanzar con este tipo de proyectos.

No obstante lo anterior, si se evalúan los efectos de los diversos tipos de tecnologías de generación, sin duda que las ERNC son las más amigables con el medio ambiente y este artículo solo quiere enfatizar que no hay actividad humana que esté exento de impactos.

Debido a lo anterior es que las tecnologías ERNC se han ido transformado en una especie de panacea para resolver la demanda de energía de nuestro país, que dada la desaceleración de la economía se nos ha hecho olvidar por un rato la discusión de la siempre presente crisis energética.

Es acá donde surge el mito, el que se ha ido profundizando porque el dinamismo en el desarrollo de proyectos ERNC se ha mantenido incluso con la economía desacelerada, lo que ha acrecentado que las ERNC son la única respuesta para satisfacer la futura demanda de energía.

Si hay algo donde hay concenso es que las ERNC son positivas y que mientras más diversificada sea nuestra matriz energética  hace que a su vez sea más sustentable. Sin embargo, la experiencia mundial en estas materias nos ha enseñado que los equilibrios son claves para que la matriz energética no tan solo sea sustentable sino también confiable y segura en términos de continuidad del suministro.

El talón de Aquiles de la ERNC es el factor de planta, que para efectos explicativos asumiremos que el promedio es de 30%, lo cual significa que solo operan al día entre 7 y 10 hrs, esto se debe a que contamos con radiación solar solo una fracción del día y lo propio ocurre con los vientos. La problemática de estos es que una matriz energética concentrada en ERNC demanda sistemas de respaldo para garantizar la continuidad del suministro, que en la zona sur ha sido históricamente las termoeléctricas, como la hidroelectricidad en la zona sur (SING y SIC respectivamente). Otro efecto importante de la fuerte penetración de las ERNC es sobre el precio de la energía lo que sumado al efecto buscado por la licitaciones de energía han hecho bajar los precios, lo que siempre es bienvenido, sin embargo, esta misma situación pone en riesgo muchos proyectos ERNC (tradicionales también) debido a que la caída de los precios inviabiliza financieramente algunos proyectos, pese a que los precios de la tecnología ha bajado sustancialmente en los últimos 5 años.

Otra dificultad recurrente para los proyectos de ERNC es la forma de evacuar la energía, debido a que la infraestructura de transmisión en Chile no está lista para el elevado desarrollo de proyectos e ERNC, es por ello la gran cantidad de MW aprobados que no han podido construirse. Este fenómeno es muy conocido y es por ello es que en la actualidad se están desarrollando importantes proyectos, fundamentalmente en el norte de Chile para mejorar la infraestructura de transmisión troncal que como consecuencia colateral será mejorar la posibilidad de conectar proyectos solares y eólicos.

En consecuencia, y como en casi todo orden de cosas los equilibrios son claves, es por ello que cuando se habla de una matriz diversificada se habla de tener una matriz que sea confiable y segura en términos de continuidad del suministro, que sea baja en emisiones, con precios que provean competitividad a la industria nacional y que provea las condiciones para la inversión en más y mejor tecnología de generación y transmisión. Sin duda es más fácil decirlo que hacerlo, y particularmente en Chile, donde no se logra zanjar la discusión del potencial hidro del país y que por mucho tiempo esta discusión le allanó el camino a las centrales térmicas, las que por más impopulares, en condiciones de sequía han permitido que el suministro se haya mantenido. En este ámbito la discusión más bien debería darse en torno al uso del carbón, el cual debería darle paso al gas natural como complemento al gran crecimiento de las ERNC mientras se zanja la discusión del uso de los recursos hídricos del sur de Chile.

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